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Grupos de Oración Misioneros

 

Ser Misioneros a través de la Oración

"La mies es mucha, pero los obreros pocos. Rueguen, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies" (Mt. 9, 37-38)

Una respuesta ejemplar a la llamada universal a la responsabilidad en la obra misionera la dio en su tiempo Santa Teresita del Niño Jesús. La vida y la enseñanza de Teresita corroboran el vínculo estrechísimo que existe entre misión y contemplación: En efecto, no puede darse misión sin una intensa vida de oración y de profunda comunión con el Señor y con su sacrificio en la Cruz. Podemos ser auténticos apóstoles, y del modo más fecundo, también entre las paredes domésticas, en el puesto de trabajo, en una cama de hospital, en la clausura de un convento…  Lo que cuenta es que el corazón arda de esa caridad divina como la única que puede transformar en luz, fuego y nueva vida para todo el Cuerpo Místico, hasta los confines de la tierra, no sólo los sufrimientos físicos y morales sino también la fatiga misma de las cosas de cada día. (Mensaje del Santo Padre para la Jornada Misionera Mundial, año 1997)

 

Entre las formas de participar de la misión universal de la Iglesia, el primer lugar corresponde a la cooperación espiritual: oración, sacrificios, testimonio de vida cristiana. La oración debe acompañar el camino de los misioneros, para que el anuncio de la Palabra resulte eficaz por medio de la gracia divina. San Pablo, en sus Cartas, pide a menudo a los fieles que recen por él, para que pueda anunciar el Evangelio con confianza y franqueza. (Rmi 78)

 

Es necesario rezar por la vocaciones, por los misioneros, por los hermanos a quienes se dirige la evangelización; es necesario rezar también para que las naciones del mundo que gozan de un elevado grado de civilización y de bienestar, abran su corazón a las inmensas necesidades de las naciones menos privilegiadas y, de común acuerdo y en conformidad con la orientación de fondo de la solidaridad universal, lleven a cabo una inteligente programación y planificación de la ayuda, capaces de combatir las graves discriminaciones, desigualdades e injusticias que constituyen uno de los grandes escándalos de nuestro tiempo. (Mensaje del Santo Padre para la Jornada Misionera Mundial, año 1980)

 

A la oración es necesario unir el sacrificio. El valor salvífico de todo sufrimiento, aceptado y ofrecido a Dios con amor, deriva del sacrificio de Cristo, que llama a los miembros de su Cuerpo místico a unirse a sus padecimientos y completarlos en la propia carne (cfr Col 1, 24). El sacrificio del misionero debe ser compartido y sostenido por el de todos los fieles. Por esto, se recomienda a quienes ejercen su ministerio pastoral entre los enfermos, que los instruyan sobre el valor del sufrimiento, animándoles a ofrecerlo a Dios por los misioneros. Con tal ofrecimiento, los enfermos se hacen también misioneros, como lo subrayan algunos movimientos surgidos entre ellos y para ellos. (Rmi 78)

 

¿Cómo puede nuestro Grupo de Oración ser Misionero?

Simple y sencillísimo!! Agregando la dimensión misionera a nuestra oración!!

 

Haciendo de nuestra oración, una Oración Universal, rezando por el mundo entero y por su salvación, especialmente por los que no conocen a Cristo. Para esto, es una valiosísima herramienta el Rosario Misionero.

 

Rezando por los misioneros de nuestra diócesis y de nuestro país que están en tierras lejanas.

 

Rezando por el surgimiento de vocaciones sacerdotales nativas en las Iglesias jóvenes (esto es: que cada Iglesia tenga sacerdotes “locales”. En muchos lugares, los sacerdotes que hay son extranjeros porque la Iglesia es muy joven y aún no tienen sacerdotes de su propia tierra).

 

Rezando por el surgimiento de nuevas vocaciones misioneras laicales, religiosas y sacerdotales.

 

Rezando por las Intenciones Misionales del Santo Padre. Cada año, el Papa propone intenciones para la oración por las misiones para todos los meses.

 

* En algunos encuentros, se puede leer al comenzar, un testimonio de algún misionero, y ofrecer por él la oración.

 

Ofreciendo durante la semana algún sacrificio por las intenciones anteriores, es decir, haciendo también oración del ofrecimiento del sacrificio y el sufrimiento cotidiano.

 

Contagiando este sentido misionero de la oración a toda la comunidad parroquial. Esto es, haciendo animación misionera al invitar a toda la comunidad parroquial a rezar por las misiones.

 

EL ROSARIO MISIONERO

El Rosario Misionero es una forma de oración que toma como base al Rosario tradicional, en la cual, por intercesión de María, se pide al Padre por las intenciones y necesidades de todo el mundo. En cada uno de los misterios se pone como intención a uno de los cinco continentes. Las cinco decenas se identifican con colores, que representan a cada uno de los cinco continentes desde el punto de vista misional, y recuerdan al que reza, la intención misional de cada decena.

 

El 1° Misterio, de color verde, se reza por Africa. El color verde, nos recuerda las verdes selvas habitadas por nuestros hermanos africanos.

 

El 2° Misterio, de color rojo, se reza por América. El color rojo, simboliza la sangre derramada por los mártires que dieron su vida durante la evangelización de este continente.

 

El 3° Misterio, de color blanco, se reza por Europa. El color blanco, nos recuerda a la raza aria, originaria de este continente y al color de las vestiduras del papa, que también tiene en él su sede.

 

El 4° Misterio, de color azul, se reza por Oceanía. El color azul nos habla de Oceanía, con sus miles de islas esparcidas en las azules aguas del Océano Pacífico.

 

El 5° Misterio, de color amarillo, se reza por Asia. El color amarillo nos trae a la memoria el Asia, poblado e gran parte por razas de este color.

 

Forma de Rezarlo

Se rezan los misterios que correspondan al día de la semana, anunciando al comienzo de cada misterio, el continente por el cual se ofrece, y algunas intenciones relacionadas con la situación que está viviendo ese continente, tanto en lo social, como en el ámbito eclesial, y pidiendo por la conversión de los que ahí no conocen a Cristo, por las vocaciones nativas de ese continente, y por los misioneros que allí trabajan.

 

Las tres Ave Marías finales se rezan para que en nuestra patria aumente el espíritu misionero y, ante todo, para suscitar muchas vocaciones sacerdotales y religiosas y de laicos misioneros. Al terminar el Rosario Misionero, se ha rodeado el mundo entero, abrazando a todos los continentes y a todos los hombres en una gran oración universal.  Ver más acerca del Rosario Misionero

 

 

Este es un pequeño servicio, que puede dar inmensos frutos a la misión de la Iglesia universal, puesto que la actividad de tantos que trabajan al servicio de la evangelización de nada serviría si no hubieran detrás de ellos otros tantos “misioneros” ofreciendo su oración y sacrificios por la misión


e-mail: portalmisionero@hotmail.com